Biografia
María de los Desamparados Soriano Llorente nació en la ciudad de Valencia, en la madrugada del día 12 de junio de 1900.
Su padre, Don Manuel Soriano y Noguera era ingeniero y su madre doña María de los Desamparados Llorente y Gómez, maestra. Por razones de trabajo de su padre, se trasladaron a Madrid y allí terminó el Bachillerato con Premio Extraordinario, otorgado por la Universidad Central de Madrid.
En mayo de 1919, obtiene el Titulo de maestra de Primera Enseñanza por la Escuela Normal de maestras de Guadalajara.
Por oposición libre ingresó en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio por la Sección de Ciencias, obteniendo el Título de profesora de Ciencias de Escuelas Normales en 1923.
En el año 1923, en febrero, obtiene el número uno de la Oposición para la provisión de plazas de maestras en la Escuela Central de Anormales, por lo que es nombrada Directora.
De los años 1924 a 1927 se especializa en Biología por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de España. En el año 1925, se especializa en Técnicas de Educación Especial en Suiza, Francia y Bélgica y en 1930 en Alemania y Austria en ambas como Post‑Grado, y por promoción de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de España.
Obtiene la titulación en Psicología Aplicada por el Instituto de Orientación Profesional de Madrid en 1931 y en 1933 por el de París.
En 1941 termina los Cursos de Psicomotricidad en Suiza, y en 1953 en la Facultad de Medicina de París, obtiene el Titulo Internacional de Fono‑Audiología y Logopedia.
Desde su toma de posesión como Directora de la Escuela Central de Anormales, aneja al Colegio Nacional de Sordomudos y de Ciegos, el ocho de Marzo de 1923, después en la Escuela Nacional de Anormales, que en 1960 pasó a denominarse Instituto Nacional de Pedagogía Terapéutica, hasta su jubilación oficial y administrativa en 1970, dedicó toda su vida a la docencia, formación del profesorado, la familia de la persona con discapacidad, la investigación, el asesoramiento, la divulgación científica y el asociacionismo
Desde 1970 hasta el día de hoy, al disminuir sus exigencias de tiempo por razones de sus cargos, dedica sus días al estudio, a la investigación, a las Asociaciones Científicas, al Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía, a sus alumnos y discípulos que se extienden por España, Iberoamérica y Europa, a atender a familias, y a colaborar con profesionales desde su juventud y con los jóvenes que a ella se acercan.
Con 91 años, mira el futuro con optimismo y apuesta por los avances científicos y tecnológicos. Admiradora de Madame Curie, por su tesón y por su rigor científico suele citarla en su conferencias, como justificación de una vida: "Si una cosa es justa, hay que hacerla aunque haya mil razones para no hacerla."
SU FAMILIA
Sus padres influyeron decisivamente en la orientación, estilo y dedicación de María Soriano. Su padre, don Manuel Soriano y Noguera, era ingeniero, un hombre científico, de sólida formación en nuestro país y en el extranjero, era un humanista universal. Murió joven, de ahí la relación íntima y estrecha de María Soriano con su madre.
María de los Desamparados Llorente y Gómez era maestra, había aprobado la oposición para Valencia, donde ejerció, y por razones de trabajo de su marido, al trasladarse a Madrid, siguió en ejercicio hasta su jubilación.
Madre y maestra inquieta y estudiosa, escribía con gran creatividad y soltura, por lo que recibió el Premio Nacional de Literatura para maestros. Compaginaba su profesión con la de madre y educadora de sus dos hijos; su espíritu abierto y afán por el estudio, le llevó a asistir con sus hijos a la Escuela de Idiomas. También destacaba en Artes y Labores, dando conferencias y realizando obras de mérito.
A María Soriano le trasmitió el sentir la pedagogía a fondo, el observar los pasos del niño, a situarse en sus estructuras mentales. A aprender de cada niño y a disfrutar dando clase. De su espíritu abierto, de su afán por el estudio y la superación, y del espíritu y rigor científico, se contagió María Soriano, con alegría juvenil durante toda su vida. Muy exigente para la superación, sabía lo que quería y con pureza, dulzura y alegría, educaba a sus hijos y a sus alumnos. Defensora activa y con fe de la escuela pública, participaba de las actividades de sus compañeros de la Institución Libre de Enseñanza.
Disfrutaba con los avances de María en Biología y se entusiasmaba más tarde, y participaba en los problemas y avances de su hija en Pedagogía de Anormales. Con ella vivió, hasta su muerte.
María Soriano se casó joven con don Ruperto Fontanilla García, profesor de Matemáticas e Investigador. La identidad de principios y los afanes comunes durante toda su vida, se iniciaron desde que comenzaron a compartir sus proyectos; y prueba de ello es, que el viaje de novios consistió en asistir al Congreso de Bruselas, como ampliación de estudios y formación, en colaboración con la Junta de Ampliación de Estudios.
Participó en la formación de María Soriano en el extranjero y colaboró en sus actividades y publicaciones, en especial en Alemania.
Tuvieron tres hijos. María Soriano aprendió y vivió aprendiendo de su familia. El ambiente y la dinámica familiar, su cohesión, su espíritu intelectual y científico, la sencillez y la sinceridad, la dulzura y sutileza, el no hacer nunca lo que no debería; constituyen el fundamento vivido y auténtico, para la importancia decisiva de la familia en el pensamiento pedagógico de María Soriano.
Tuvo la suerte de que su familia, sus padres, hermano, marido e hijos, le permitieran dedicarse a aquello que le gustaba. Nunca tuvo que elegir, era feliz, le llenaban de satisfacción su familia y su trabajo.
De la fuerza de la familia y de su importancia para la educación, sobre todo para la del niño con problemas, María Soriano incorpora a los padres a los equipos Multiprofesionales. Fuerza, que le empuja a afirmar que la educación especial comenzó a avanzar, cuando la madre comenzó a trabajar con alegría con su hijo deficiente.
María Soriano ha estado siempre unida a las familias, a las madres, "ellos son, dice, los que me han enseñado, yo no he hecho nada". "Por eso tuve que viajar tanto, estuve siempre buscando, estudiando todo lo nuevo que aparecía, para volver corriendo y ponerlo a disposición de las familias y de los profesionales".
Su Escuela, la Escuela de su vida, también era su familia: los alumnos, los profesores, los médicos, los profesionales y las familias, "ésta es la casa de todos porque todos me hacéis falta".
SU FORMACIÓN
María Soriano inició su escolarización a los cuatro años y fue en esa edad cuando ya recibió el primer premio académico y de trabajo, un Diploma, por examen de la Inspección.
Su Enseñanza Primaria, la realizó en Escuelas Públicas, bajo la atención y motivación de su madre, con un criterio de búsqueda e investigación desde sus inicios. En 1911 inició sus estudios en el Instituto General y Técnico Cardenal Cisneros de Madrid. Obtuvo Premio Extraordinario en casi todas las asignaturas del Bachillerato (todas menos dos). En Junio de 1917, obtuvo Sobresaliente en los dos ejercicios de Grado y en septiembre, por oposición, el Premio Extraordinario en la Sección de Ciencias de Grado.
Estudia Magisterio en la Escuela de maestras de Guadalajara, obteniendo la Reválida y el Título de maestra.
En junio de 1919, se presenta a Examen de Ingreso en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio. Consta la Oposición de: ejercicios Comunes a todas las Secciones, que comprenden: disertación sobre uno de los temas de Pedagogía, traducción de francés, comentario de texto y dibujo; ejercicio Oral de Pedagogía; ejercicios de la Sección de Ciencias, de matemáticas, prácticas de física y química y verificaciones.
Aprueba la Oposición e ingresa en la Escuela.
La Escuela de Estudios Superiores de Magisterio
Estaba ubicada en la calle Montalbán, junto al paseo del Retiro, el Museo del Prado y el propio Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, en pleno ambiente clásico.
Era una Institución pionera en la formación superior de los docentes y presentaba un eslabón importante en el Programa de Reforma de la Enseñanza en España e influenciado por las bases doctrinales y técnicas de la Institución Libre de Enseñanza.
"Destinada a la formación de profesores de Escuelas Normales e Inspectores que llevasen a cabo la magna obra de difundir los beneficios de la educación e instrucción primarias por todo el territorio nacional" (1).
Se dotó, desde el principio, a la Escuela de Estudios Superiores, de un carácter universitario, con tres tipos de funciones:
- la enseñanza de los modernos conocimientos científicos.
- la especialización en los estudios pedagógicos con aplicación práctica
- el desarrollo de aptitudes docentes y metodológicas específicas para la transmisión de los conocimientos a los futuros maestros.
En 1917, se concedió autonomía pedagógica al Claustro de profesores, el cual en 1919 por Real Orden de 11 de enero, estructura el Plan de Estudios en cuatro años, con estudios comunes, y de ciencias, letras y labores; en el último curso se realizarán prácticas de Inspección y escolares.
Se primaba la misión de investigar en las ciencias pedagógicas. Fernando de los Ríos, sobrino de Giner de los Ríos, como Ministro, llegó a afirmar "La Escuela Superior de Magisterio, la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, la Escuela de Criminología y hasta la Residencia de Estudiantes, han sido gérmenes de la España Nueva" y Rodolfo Llopis aventuraba "la revolución que aspira a perdurar, acaba refugiándose en la Pedagogía".
María Soriano forma parte de la Decimoprimera Promoción que ingresó en 1919 y terminó en 1923. Destacó en Pedagogía de Anormales y en Psicopedadogía Experimental, así como en Paidología y Fisiología e Higiene Escolar. Entre sus profesores relacionados, destacaron Barnes Salinas que había sustituido a Ortega y Gasset, y que más tarde se encargó de iniciar la Paidología; Rufino Blanco Sánchez en Pedagogía Fundamental, y Luis Zulueta y Escolano en Historia de la Pedagogía. Anselmo González, médico y Doctor en Ciencias, en Pedagogía de anormales; Luis de Hoyos Sáinz en Fisiología; y Francisco Pereira, publicista y Director del Sanatorio‑Escuela de Chamartín.
La Escuela Superior de Estudios de Magisterio, nació con la Monarquía de Alfonso XIII, se mantiene durante la Dictadura de Primo de Rivera, se suprime en la Segunda República, e incluso se realizan cursillos, aplazados en la República, en los primeros tiempos de Franco.
Sometida a presiones, intereses y continuos cambios de Ministros, a presiones de grupos y de políticos, para muchos fue una Institución única.
Para María Soriano, un eslabón más en el engranaje para el tratamiento científico del niño anormal y para el desarrollo de los aspectos científicos de la educación especial.
Terminó sus estudios y obtiene el Titulo de la Escuela Superior de Estudios de Magisterio, siendo nombrada profesora Numeraria de la Escuela Normal de Santiago de Compostela en Pedagogía, su Historia, Rudimentos de Derecho y Legislación Escolar. Plaza que nunca ocupó, por pedir la excedencia reglamentaria, sucesivamente hasta su jubilación.
Oposiciones a la Escuela Central de Anormales
En la Gaceta del 23 de septiembre de 1922, se anuncia la convocatoria para cubrir tres plazas de maestras en la Escuela Central de Anormales, aneja al Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos. Se exige como condición de las aspirantes, el tener certificados especiales para la enseñanza de Anormales o el haber cursado en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio la asignatura de Pedagogía de Anormales con prácticas especiales de la misma.
El Tribunal estará constituido por el Director del Instituto Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anormales, dos Inspectores de Enseñanza Primaria con estudios de Pedagogía de Anormales y dos profesores de Escuela Normal, con las mismas condiciones.
Según el Artículo 11 la oposición consta de dos ejercicios: uno teórico y dos prácticos.
Constituido el Tribunal y según convocatoria, elige 106 temas de Pedagogía de Anormales y de Psicología Experimental, que se comunican a las opositoras ocho días antes de la celebración del primer ejercicio.
En el acto público María Soriano extrajo las cinco bolas que correspondían a los temas: "Concepto de Anormalidad Mental Infantil", "Problemas Pedagógicos de la Anormalidad Mental", "Métodos Gráficos. Métodos de Decroly", "Estudio del sujeto. Examen de las perturbaciones de la sensibilidad", "Sentido muscular: su utilización pedagógica", "Métodos de Educación. Método Decroly. Fundamento del mismo". Expone los temas, y días más tarde, en el ejercicio práctico, realiza el estudio psicopedagógico de un niño en edad escolar determinando su anormalidad y las normas provisionales para su educación; incomunicada durante casi toda la mañana, entrega su proyecto al Tribunal que en público lo introduce en sobre lacrado.
Al día siguiente cada opositora leyó sus trabajos del día anterior. En el último ejercicio la opositora realizó sus prácticas con alumnos previamente diagnosticados y entregó su diario de prácticas al Tribunal. Con la lectura del diario de prácticas, se terminan los ejercicios de la Oposición.
Convocadas las Señoras opositoras, el Tribunal en acto público otorga su voto: Doña María de los Desamparados Soriano Llorente obtiene el número 1, doña Carmen Higelmo el 2, y Doña Dolores Plaza el 3.
Toman posesión las tres, y como estaba anunciado en la Convocatoria, María Soriano es nombrada Directora por haber obtenido el número uno de la Oposición.
Formación y transferencia
María Soriano dedicó también, su vida al estudio, a buscar, a investigar, a descubrir y a compartir. Pudo instalarse en Santiago de Compostela como profesora de Pedagogía en la Escuela Normal, pero pidió las excedencias reglamentarias durante toda su ejercicio profesional, para dedicarse a los niños deficientes y a su Escuela. También pudo instalarse en la Escuela y aprender o dejarse llevar por los consolidados y eminentes médicos César Juarros y José Palancar. Pero su rigor científico, su afán de búsqueda y aprendizaje, le empujaban a congresos y seminarios, a las Asociaciones Científicas, a las organizaciones profesionales, a buscar todo lo nuevo e interesante para su Escuela.
El dinamismo de María Soriano se comunicaba, contagiaba y se contagiaba con la dinámica de su Escuela. No había revista especializada ni publicación, ni investigación en marcha o convocatoria científica que no fuera pretendida y buscada. Cargada de ilusión, salía a la búsqueda de la verdad científica, regresaba cargada con todo lo que había visto y aprendido, pero no para engrosar o cualificar su curriculum, ni siquiera para aumentar sus saberes o adquirir el dominio de nuevas técnicas, sino para ponerlo a disposición de su Escuela para trasmitirlo y transferirlo a los profesionales. Y desde el principio, hasta el día de hoy.
En el mes de julio de 1925 y según la propuesta formulada por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Su Majestad el Rey tuvo a bien conceder a María Soriano Directora de la Escuela Central de Anormales una pensión de tres meses con objeto de estudiar las "Colonias de Anormales" en Bélgica y en Suiza y para asistir al Primer Congreso Internacional del Niño que se iba a celebrar en Ginebra en la segunda semana de agosto. Este primer viaje, fue importante para toda la trayectoria profesional de María Soriano, y no por iniciar el viaje terminada su boda y pasar el viaje de novios trabajando, sino por comenzar, en un Congreso muy importante, a conocer a los profesionales más avanzados y por comenzar a traer novedades para su Escuela.
En París, contactó con otras instituciones similares a la Escuela Central: el Instituto médico‑Pedagógico de Truper en Jena, el de Decroly en Bruselas, el Humberto I de Florencia, el Instituto de Anormales de Budapest, el de Zurich, el J. J. Rousseau de Ginebra.
Coincidió María Soriano con los discípulos de Binet y María Montessori, con Paulov y Claparede y con ellos se convirtió en una de las fundadoras, de las madres de la Ortopedagogía.
En septiembre de 1927 asiste a la Conferencia Internacional de Psicotecnia, congreso muy importante para el desarrollo de la Psicología y que culminaba los trabajos de las Conferencias celebradas en Ginebra, Barcelona y Milán.
Como representante Oficial del Ministerio de Instrucción Pública asiste a los Congresos de la Quincena Social Internacional en París, en julio de 1928. Este Congreso fue muy importante para el futuro de la atención a los niños anormales. Fue la primera vez que, a nivel internacional, se consideró el problema de la anormalidad o la deficiencia no como un problema de los padres o de los técnicos, sino como algo social; pasó a convertirse en un problema social y de la sociedad toda. Hito importante para la movilización de los Gobiernos y los poderes públicos y por la incorporación de nuevos profesionales que desde otras ciencias comenzaron a abordar el nuevo problema social.
En 1929, se celebra la Exposición Internacional de Barcelona. La Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Instrucción Pública determina que una colección de material pedagógico y clínico de la Escuela de Anormales se exponga en dicho certamen internacional. Pese a su juventud, la Escuela Central de Anormales ya representaba valores y realizaciones que merecían la consideración de mostrarla como uno de los logros con categoría internacional. La Escuela Central de Anormales ocupa un pabellón de estilo andaluz, donde se expone todo el material pedagógico y clínico, los trabajos de investigación y los trabajos de los alumnos. El Rey Alfonso XIII visita con especial interés las instalaciones de aquella Escuela que años atrás había inaugurado y mantiene una larga conversación con María Soriano.
Ya en Madrid, el Ministro de Instrucción Publica y Bellas Artes comunica al Director General de Bellas Artes la Real Orden de 29 de julio "Ilmo. Sr.: Como reconocimiento y aprecio de los servicios que ha presentado el personal técnico y auxiliar de la Escuela Central de Anormales que se ha inaugurado en la Exposición Internacional de Barcelona, y muy especialmente a la Directora y Secretaria de aquél Centro, Doña María Soriano y Doña Dolores Plaza, Su Majestad el Rey ha tenido a bien disponer que sean dadas a este personal las Gracias de Real Orden".
A propuesta de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Su Majestad el Rey concede a María Soriano, Directora de la Escuela Central de Anormales dos meses para estudiar las instituciones de Anormales de Alemania y Austria.
En 1931, y a propuesta del Ministerio de Instrucción Pública, el Gobierno Provisional de la República designa a María Soriano, Directora de la Escuela Central de Anormales, para representar a España en el Congreso Internacional de la Infancia que se ha de celebrar en París del 20 al 30 de julio.
Publicaciones.
María Soriano publicó poco en relación con lo mucho que produjo y de lo mucho que aportó al desarrollo de la Pedagogía, de la Psiquiatría, de la Psicología y la Sociología. Lo hizo sobre todo a través de los congresos, conferencias, estancias en otros países y el asesoramiento.
No tenía tiempo para publicar, los acontecimientos, los nuevos requerimientos, las innovaciones y descubrimientos, la formación e investigación, los asesoramientos y consultas, no se lo permitían.
Admiraba de su madre, el que tuviera tiempo, el que siempre encontraba cualquier hueco para ponerse a escribir. Pensaba como alguno de los fundadores de la Psicología y Padres de la Pedagogía, que llevando ese ritmo de investigación y trabajo, que otros, los discípulos que le veían trabajar, serían los que mejor lo harían.
No tenía tiempo para parar, tenía que seguir. Por otro lado su fe en el futuro y sus ansias por el desarrollo científico y su optimismo sobre el hombre, le llevaban a considerar que cada meta era un paso, que ella no lograba nada, aunque estuviera recogiendo éxitos cada día, porque pensaba que lo de hoy ya no servía para mañana. Este proceso dinámico y reflexivo, le hacía vivir siempre en situación, siempre aprendiendo, nada era definitivo. Creía que cuando publicaba algo, eso ya no era de ella, porque ella había seguido avanzando. Por eso publicaba poco.
Bueno, publicar poco relativamente. A lo largo de sus cientos de Conferencias, de sus cientos de Congresos y Seminario, y de las consultas que día a día le presentaban, llegó a tanto, sino a más publico, que lo hubiera hecho a través de una publicación. Muchas de sus conferencias, sin embargo, están publicadas.
De un primer período, pueden destacarse:
- Le Psychodiagnostic de Roschard chez les enfants Anormaux. En 1929, se publica en los Archivos Españoles de Pediatría, volumen XIII, "Resultados del Método Roschard en los niños normales y anormales". En la IV Conferencia Internacional de Psicotecnia (1.927) y en presencia de Claparede, Lahy y Stern, María Soriano presenta, "El diagnóstico de Roschard aplicado a niños anormales", que se publica en los Anales de Psiquiatría en Alemania.
Los trabajos sobre el Roschard de María Soriano y César Juarros, representan la aportación de la psicología profunda a la educación de Juarros y el interés e investigación de María Soriano por llegar al fondo, al conocimiento profundo del niño.
En 1932, se imprimió la segunda edición del Psicodiagnóstico de Roschach bajo la dirección del Dr W. Mongenthaler de Berna.
En él se incluye una referencia bibliogáfica de los trabajos sobre el Roschach hasta ese año y se cita a María Soriano y a Juarros como los únicos españoles.
En un resumen publicado en la Revista de Pedagogía, año 1929, presentan los resultados y conclusiones para distinguir la anormalidad de la anormalidad infantil:
-Cuanto mayor es el retraso, más rápido responden.
-En la mayoría de los anormales, la primera contestación sirve de guía conduciendo a las restantes.
- Si la primera es de tipo zoológico (un mono, una rana, un gato),de la misma clase serán las siguientes.
- El anormal se preocupa más de terminar pronto que del acierto.
- Es frecuente oirlos decir "parecidos", sin fijarse en el dibujo.
- En el anormal predominan las interpretaciones globales.
- Las contestaciones que más abundan a lo que el contenido se refiere, son zoómorficas, y por este orden: Las anatómicas, las de objetos, las astronómicas, los paisajes y las antropomórficas.
- Las repuestas de forma superan a las del color y el movimiento.
Concluyen María Soriano y Juarros, que estos y otros datos, son una iniciación de la labor, que es preciso extender la experiencia hasta que sea lícito obtener deducciones acerca de las diferencias que separan el tipo normal español y los patológicos de las formas estimadas habituales para los autores extranjeros.
Al representar uno de los primeros trabajos publicados en España y en castellano, la Escuela Central de Anormales y María Soriano se convirtieron en paso obligado de los primeros profesionales que empezaban a aplicar este método.
- La Escuela Activa como descubridora precoz de trastornos mentales. Publicada en Archivos médicos Hispanoamericanos, en París en 1929, había sido presentada por María Soriano en la II Reunión de la Liga de Higiene Mental en Bilbao en septiembre de 1928. Las conclusiones de esta Reunión se publicaron en Siglo médico núm. 3916 del 29 de diciembre de 1928. Destaca María Soriano, en esta publicación, que la labor del maestro, con sólo una ligera preparación psiquiátrica, es definitiva para descubrir precozmente las características morbosas mentales de cada niño. "Basta el tomar unas breves notas en las fichas de los alumnos, y será de utilidad inmediata y ulterior para dar pistas a la Inspección médico Escolar".
La predisposición morbosa mental se exterioriza ya en la niñez, por diversos modos externos de reaccionar.
En la Escuela se descubren los amigos de la soledad, amantes del ensueño (esquizoides), los inculpadores a los demás de sus propios fracasos, niños con sentimientos tejidos de orgullo (paranoides), los que no tienen medida de sus emociones con frecuentes crisis (emotivos), los que se inclinan con desmesura a deformar los hechos y a inventar historietas (mitomaníacos), los niños demasiado alegres o demasiado tristes (ciclotínicos), los indómitos y rencorosos (los perversos).
- El histerismo en la Escuela. Editorial M. Serrano 1933. Recoge la ponencia presentada en las Jornadas Pedagógicas de Zaragoza en diciembre de 1932.
"A medida que la Pedagogía abre caminos más amplios y profundos, crea para el maestro la necesidad de aumentar su caudal de conocimientos en proporción tal, que rebasando todas las posibilidades intelectuales, impondrá pronto, a semejanza de lo que pasó en la Profesión médica , que se establezca la especialización. Para cuando llegue ese momento, no muy lejano, debe de tenerse resuelto el problema de cuáles serán los conocimientos comunes a todos los educadores y cuáles los que han de constituir la parte básica de cada rama técnica. Entre los conocimientos generales que todo maestro debe tener debe de figurar la Psicología infantil normal y patológica. Y de esta última, nociones generales que libren por igual, de los defectos de la insuficiencia y de los de la erudición a la violeta, que amenazan a cuantos se ven en la precisión de frecuentar parcialmente disciplinas ajenas a las que integran el núcleo de la propia. Si se quieren tener ideas claras de psicología infantil, nada tan interesante, como el estudio de las constituciones psicopáticas".
Expone en tres capítulos, qué es el histerismo, caracteres de la persona histérica y manifestaciones del histerismo.
Comenta los daños que el maestro puede causar al niño histérico, el riesgo que para la Escuela representa el hecho de que asistan a ella niños cuya condición histérica sea ignorada por el maestro y analiza los conflictos que pueden originar los padres histéricos. "Hay que huir en la Escuela, como en todo lo relacionado con la Psicología aplicada, de mantener criterios rígidos". "Malo es que el niño tenga una constitución histérica, pero peor es que la tenga el maestro".
- Normas prácticas para el diagnóstico de la anormalidad infantil.
Publicada en Editorial Comercial en 1930, recoge las Conferencias de La Semana Médico_Pedagógica. Describe y enumera las condiciones personales y profesionales de ambos. La labor del médico para el diagnóstico certero y la de la Escuela para la profilaxis de los trastornos mentales. Pone como ejemplo de colaboración médico Pedagógica, la de la Escuela Central de Anormales donde el protagonista no es el médico ni el maestro, es el niño. El es, el que exige la colaboración estrecha.