Un ejemplo citado por Haywood, Brooks y Burns (1997, V-IX) de cómo evitar responder a las propias preguntas hechas para que los niños descubran por sí mismos, evitando responderlas hasta que su hijo se haya esforzado el máximo por resolver el problema. La madre (M) está preparando la comida para una familia de cuatro. Su hijo más joven (H) la ayuda.
M : Cariño, ¿puedes poner la mesa?. Primero los platos. ¿Cuántos crees que necesitas?.
H : Uno para papá, uno para tí, uno para mí y uno para Javi. ¡Cuatro!
M : Bien. Saca un plato para cada uno. Cada persona tiene un plato. ¿Puedes hacer lo mismo con los vasos, las servilletas y los cubiertos?
H : Sí. Sacaré uno para cada uno. Un vaso para papá, uno para Javi, uno para tí y uno para mí (y así con las servilletas y los cubiertos).
M : Bien. Asegúrate de que todos tienen todo, un plato, un vaso una servilleta y sus cubiertos. Gracias.
Materiales bibliográficos:
Haywood, C. (1996). Educación cognitiva temprana: una clave para el éxito escolar. En En S. Molina y M. Fandos (coords.). Educación Cognitiva I. Zaragoza. Mira, 147-197.
Haywood, C.; Brooks,P. y Burns, S (1992). Bright Start: Cognitve curriculum for young children. Watertown. Charlesbridge.