Preguntas estimuladoras
Existe un número muy amplio de actividades cotidianas y domésticas para realizar experiencias con los objetos y situaciones y comunicar sus resultados. Haywood, Brooks y Burns (1997, V-IX) proponen que en estas situaciones se tengan en cuenta tres cuestiones:
1. ¿Cómo empezar a realizar las actividades?
2. ¿Qué tipo de lenguaje debe usar durante las actividades?
3. ¿Hacer preguntas o pedir explicaciones?
¿Cómo empezar a realizar las actividades?. Deberá empezar ayudando a su hijo a prepararse para la actividad. Una vez que su hijo esté listo para prestar atención, describa la actividad que van a hacer juntos. Explique a su hijo el por qué de la actividad. (Si su hijo conoce el propósito y el valor de una actividad, tendrá más ganas de participar). Necesita presentarlo de tal forma que su hijo lo comprenda. Por ejemplo, “hoy vamos a usar nuestras tijeras para cortar por las líneas”. Enfatice cómo van a trabajar juntos. Al usar “nosotros”, deja patente que los dos están incluidos.
¿Qué tipo de lenguaje debe usar con su hijo durante las actividades?. Use un lenguaje simple, claro y preciso con su hijo, para que éste tenga un modelo de cómo comunicarse. Así, otras personas comprenderán exactamente lo que quiere decir.
¿Debería hacer preguntas o pedir explicaciones?. Usted deberá hacer preguntas sobre el proceso que su hijo usa para pensar. La forma que usted tenga de interactuar con su hijo puede hacer que las actividades diarias y normales se conviertan en valiosas experiencias de aprendizaje. Al hacer preguntas que ayuden a su hijo a descubrir las respuestas por sí mismo, evite responder a sus propias preguntas hasta que su hijo se haya esforzado al máximo por resolver el problema.
Trate de comprender cómo está pensando su hijo para resolver la situación e intervenir de acuerdo a lo que está pensando. Si por ejemplo se trata de poner las tazas de chocolate para los amigos y trae una taza menos de las “exactas” la razón puede ser que no se contó a sí mismo. Una pregunta estimuladora sería. “¿Te contaste a ti mismo cuando contaste a los niños?.
Otras preguntas:
¿Has cogido tantas cartas como yo?
Tenemos demasiadas tazas
¿Jugamos con más sillas, con menos o con el mismo número?
¿Quién tiene más?